martes, 29 de septiembre de 2020

La Historia de Teseo y El Minotauro

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La Historia de Teseo y El Minotauro

Un mito bien conocido es el de Teseo y el laberinto del Minotauro. Teseo era hijo de Egeo, rey de Atenas, y de Etra.

Egeo había matado al hijo de Minos, por lo que Creta sitió Atenas, que se vio rápidamente asolada por el hambre y las enfermedades, por lo que Egeo tuvo que aceptar las condiciones de Minos.

La ciudad de Atenas debía entregar cada año un tributo a Minos, rey de Creta. Debían entregar cada año 14 jóvenes de las familias más nobles de la ciudad, siete chicas y siete chicos, que serían entregados al Minotauro que se encontraba en el laberinto de la ciudad.

Teseo, al tener conocimiento de esto, decidió ofrecerse como tributo anual a pesar de que su padre le insistía en no hacerlo para lograr terminar con la bestia.

Al final logró convencerle, afirmándole que si tenía éxito y conseguía volver, pondría velas blancas en su barco, y si había fracasado, las velas serían negras.

Al llegar a Creta, el propio rey Minos los examinó para confirmar que servían como sacrificios humanos. Teseo, al encontrarse en la corte, conoció a la hija de éste, Ariadna, de quien se enamoró perdidamente.

Ella se enteró del objetivo que tenía Teseo y, habiéndose enamorado también de él, decidió ayudarle, ya que a pesar de que lograse matar al Minotauro, salir del laberinto era tarea imposible. Por ello, le entregó un ovillo de hilo de oro.

Cuando entró en el laberinto, Teseo fue desenrollando el ovillo para después encontrar la salida. Al encontrar al Minotauro, lo primero que hizo fue dar rodeos para tratar de agotar a la bestia.

Una vez que el Minotauro estaba agotado, se enfrentó a él  hasta que expiró. Después fue siguiendo el hilo que le había dado su amada para encontrar la salida.

El regreso de Teseo

Tras la victoria, Teseo se reunió con los jóvenes que le habían acompañado y con Ariadna. Juntos, no tardaron en embarcarse y poner rumbo a Atenas. Durante el trayecto, tuvo lugar una gran tormenta que les hizo detenerse en la isla de Naxos.

Ariadna, que se encontraba indispuesta, bajó del barco. Unas leyendas dicen que Teseo la abandonó, otras que se olvidaron de que había bajado, y otras que el barco se alejó debido a las condiciones climáticas.

Lo cierto es que el barco partió dejando a Ariadna en la isla y separando por tanto a los jóvenes. El dios Dioniso encontró a Ariadna, convirtiéndola en su esposa.

Teseo, debido a la euforia del triunfo, se olvidó de cambiar las velas negras por las blancas. Egeo, viendo las velas negras que significaban que su hijo había fracasado, creyó que su hijo había muerto.

No pudo soportarlo y se arrojó al mar. Teseo decidió llamar al mar Egeo, como su padre, una vez subió al trono. Gracias a su nombramiento como rey, logró unir a los pueblos formando el estado ateniense.

El Origen de Medusa: ¿Villana o Victima?

El origen siniestro de medusa
Medusa: ¿Villana o Victima?

Supongo que todos hemos oído hablar de Medusa, la mujer con cabellos de serpiente que petrificaba a la gente solo con mirarla a los ojos. Lo cierto es que la historia no la ha dejado en buen lugar, pues generalmente se la ve como un monstruo altamente peligroso cuya cabeza fue cortada por el héroe griego Perseo. Que alivio, ¿no? Un problema menos en el mundo. Sin embargo, esto es solo es una parte de la triste historia de la gorgona.

Medusa era la pequeña de las tres hermanas gorgonas. Las otras dos, Euríale y Esteno, eran enormes y horribles monstruos con escamas, pero Medusa era una joven de gran belleza que servía en el templo de Atenea. Las sacerdotisas de estos templos debían hacer voto de castidad, por lo que no es necesario decir que nuestra protagonista era virgen.

perseo deja sin vida a medusa
Perseo Le Corta La Cabeza a Medusa

Perseo en su misión, tuvo que usar unas sandalias aladas que le había proporcionado Hermes. Esta protección adicional le prevenía de la mirada de Medusa, así como un escudo muy brillante, de forma que si llegaba a mirarle, pudiera repeler el ataque de la luz letal de sus ojos. No tuvo necesidad de usarlo, ya que esperó a que Medusa se durmiera en su guarida. Perseo volando con sus sandalias, logró ubicarse por encima de Medusa cortandole la cabeza en un solo acto.

Con este corte, por el medio del cuello de Medusa, salieron sus hijos, Pegaso y el gigante Crisaor. La cabeza de Medusa fue para Atenea, que la utilizó como escudo en todas sus batallas, como hiciera Perseo anteriormente para rescatar a Andrómeda y poder matar a Polidectes.

La sangre derramada en la decapitación de Medusa fue celosamente guardada para fines que sólo los Dioses conocían, ya que la sangre de su vena izquierda venía a representar un veneno mortal, y la de su lado derecho, tenía características sanadoras que se utilizaba incluso para poder resucitar a los muertos.